Crisis de refugiados

10/12/2015

En el marco del ciclo “¿Qué pasa en el mundo?”, organizado por el CIDOB (Barcelona Center For Internacional Affairs), Ignasi Calbó y Miguel Pajares reflexionaron sobre la acogida de los refugiados y su posterior integración e intentaron dar respuesta al proceso complejo al que se enfrentan tanto el tercer sector como las administraciones locales.

En el verano de 2015, muchos países han descubierto lo que era una tragedia global: la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Para contextualizar la situación, Eckart Woertz, investigador senior del CIDOB, apunta que “hay cuatro millones de refugiados sirianos en los países vecinos y 7,6 millones de desplazados internos dentro del país. Esto representa la mitad de la población total y una quinta parte de la población mundial de refugiados”. En el debate moderado por Elena Sánchez-Montijano, investigadora senior del CIDOB, se han abordado las políticas de acogida, se han descrito las acciones que realizan las administraciones públicas y entidades compartiendo las dramáticas situaciones con las que se están encontrando y se han señalado los mecanismos que se están poniendo en marcha.

Por su parte, Ignasi Calbó, coordinador del área de refugiados del Ayuntamiento de Barcelona, señala que Barcelona es una ciudad que desde hace tiempo acoge refugiados y que la política que siguen es mantener las estructuras que se disponen y reforzarlas para poder responder a las nuevas peticiones. En esta misma línea introductoria, Miguel Pajares, presidente de la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado, apunta que ahora se habla de refugiados y eso es un paso adelante porque hasta el momento se les definían como inmigrantes o inmigrantes ilegales. En 2014 el 80% de todas las personas que habían cruzado el mediterráneo procedían de países en guerra según datos del propio Frontex, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros de la Unión. “Y si procedes de un país en guerra, eres un refugiado no un inmigrante”, sentencia Pajares. Y añade que “el refugiado es aquella persona que se halla fuera de su país huyendo de una persecución o de un país en guerra. Es importante llamar refugiados a los que lo son porque tienen derecho a solicitar asilo en los países firmantes de la Convención de Ginebra”. El coordinador denuncia que los países europeos están vulnerando el derecho de asilo al impedir que las personas lleguen por vías seguras. Los refugiados que llegan a nuestro país son personas que huyen de guerras pero también de persecuciones, comenta.

Ignasi Calbó afirma que en Barcelona hasta octubre han llegado el doble de refugiados que el año pasado y que proceden de Ucrania, Siria, Pakistán, Honduras, Venezuela y Ruanda. Pajares explica que en Cataluña existen tres entidades que realizan acogida y atención legal al refugiado, y la acogida se hace de acuerdo con la legislación estatal de asilo que otorga unos derechos a los solicitantes de asilo y eso se gestiona en base a unas subvenciones por parte del Estado. En Cataluña sólo se dispone de 28 plazas entre las tres entidades de acogida. No obstante, el Estado ante el compromiso con la Unión Europea ha ampliado por cinco las plazas pero ya están ocupadas por solicitantes de asilo. Además de los refugiados que traerá el Gobierno están todos los demás que tienen los mismos derechos, insiste.

Ante la respuesta de las administraciones públicas ante esta situación, Ignasi Calbó recuerda que las grandes cifras se manejan desde Europa, la competencia es estatal y la gestión es de las entidades, las cuales tienen una serie de recursos que califica de insuficientes, de unos 30 euros al día por refugiado entre seis y nueve meses según su condición. Una vez termina el plazo, los refugiados pasan de estar protegidos por el Estado a depender de las ayudas sociales como un inmigrante más. La Generalitat tiene competencias limitadas y los Ayuntamientos intentan apoyar a las entidades que están trabajando con los refugiados y con las personas vulnerables que están en la ciudad. Miguel Pajares comenta que en el caso de los reubicados es el estado quien busca plaza. El Estado tiene el estado de las plazas disponibles y a medida que otorga las solicitudes de asilo, va asignando plazas. Para 800 solicitudes de asilo había 28 plazas en Cataluña. “Con este incremento de refugiados las aportaciones han mejorado pero son insuficientes”, afirma.

Asimismo en el debate se ha abordado la reacción de la sociedad y los expertos coinciden en que se han visto “colapsados” por el aumento de voluntariado ante una respuesta masiva del tejido social que responde a una necesidad de poder ayudar a los refugiados. No obstante, Calbó indica que existe una “solidaridad selectiva generada por los medios de comunicación y critica que el refugio a nadie le importaba hasta que aparecieron estas imágenes”. Pajares apunta que “ante esta solidaridad ciudadana que ha surgido existe el reto de saberla gestionar porque estos picos de solidaridad igual que suben bajan, es una realidad que sabemos que es así”.

 

Sílvia Porta Simó